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Enoturismo por Benicàssim

El Carmelitano, una bodega con más de cien años de antigüedad

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Bodegas Carmelitano / Fuente: en.comunitatvalenciana.com

09/03/2010
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La bodega
Las Bodegas Carmelitano están situadas en la Villa de Benicàssim, un pueblo turístico en la provincia de Castellón. Es un bonito paisaje donde se puede encontrar mar y montaña. Si visita esta bodega descubrirá la historia de cómo los antiguos monjes elaboraban el licor Carmelitano y cómo se fabrica el moscatel.

Se trata de una bodega centenaria que empezó produciendo únicamente dos productos: el licor Carmelitano y el licor de café, y en la actualidad dispone de una gran gama de productos de calidad: licores de frutas, orujos, vino de misa, vermouth, vino tinto, moscatel, licor de hierbas, tequila, crema, licores sin alcohol, botellas en miniatura, etc.

La Cámara de Comercio y el Ayuntamiento de Valencia obsequiaron a Carmelitano con una placa por sus cien años de trayectoria. Hace tiempo, en 1909, hicieron una exposición nacional en la que Carmelitano ya participó, y premiaron a las empresas que habían participado y que aún continuaban activas, y una de ellas es Bodegas Carmelitano. Hace unos años Carmelitano también fue galardonado con el primer premio del moscatel, considerado mejor moscatel de España.

Con la entrada a la bodega y después de realizar una visita guiada por nuestras instalaciones, podrán degustar nueve de sus mejores productos, sirviéndose ustedes mismos y tantas veces como quieran.

Los interesados pueden realizar una visita a Bodegas Carmelitano cualquier día del año, está abierta todos los días, incluidos los festivos. En la ruta les explicarán cómo es el proceso de elaboración de los productos Carmelitano, les enseñarán el alambique, que es la parte más importante y es con lo que se elabora el licor Carmelitano, el original, el más típico y más famoso.

Y al final, por supuesto, tienen la tienda donde pueden comprar algunos de sus productos, y está abierta también todos los días del año. Además de tener diferentes bebidas también pueden encontrar otro tipo de productos, como miel o aceite.

Visita
La Villa de Benicàssim es un edificio protegido de varias plantas. La parte de arriba pertenece aún a los padres carmelitas y algunos monjes residen aquí, y no en el Monasterio de Las Palmas como la mayoría. Y la planta baja y los sótanos pertenecen a la empresa, Carmelitano S.A.U, que desde hace aproximadamente cincuenta años se encarga de la bodega, ahora los monjes sólo son consumidores habituales del producto, rendaron hace años la bodega a esta empresa privada.

Lo primero que encontrarán al comenzar la visita es el museo de la botella, en el que procederán a explicarles qué es el licor Carmelitano. Podrán contemplar una gran colección de botellas que han sido utilizadas a lo largo del tiempo, algunas tienen más de 30 años. Y también verán algunas fotos en las que se ve reflejado el proceso de elaboración de los diferentes productos.

En la siguiente sala hay otra especie de museo que han ido confeccionando poco a poco con maquinaria antigua que ya está en desuso; la embotelladora y la taponadora son algunas de las máquinas manuales que se utilizaban antes, y también encontrarán algunos utensilios tradicionales como los filtros.

Otro lugar especial de la bodega es donde tienen los licores, un espacio en el que van cogiendo su solera, porque el licor carmelitano se elabora y luego permanece en unos conos de roble americano unos seis meses aproximadamente, antes de proceder al embotellado.

Algunos de estos conos se utilizan y otros están quedando en desuso, porque la producción ya no es tan elevada como hace años. Esta técnica se realiza con una intención clara, por un lado para que se asiente el licor y su aroma, y por otro, para que se le quite el sabor fuerte del alcohol y se quede un licor más suave.

Luego visitarán el lugar en el que están los alambiques, y es donde elaboran los licores y destilan el licor carmelitano y el licor de café. También tienen otros licores más modernos, de frutas, melocotón, manzana verde, etc. Estos licores de frutas se realizan con aromas químicos, no como los otros que son más naturales.

También podrán ver cómo es la caldera de vapor, máquina que consigue poner en funcionamiento los alambiques. El personal de la bodega calienta el agua para que se convierta en vapor, y esto es lo que le da el calor al alambique para poder funcionar. Los alambiques son el corazón de esta destilería, con esta máquina se elaboran con esmero y cuidado los licores que deleitarán su paladar.

Durante la visita se darán cuenta que para embotellar utilizan dos tipos de máquinas, por un lado la embotelladora, que es la parte más automática, ya que hace 2.200 botellas a la hora. Y por otro lado, a la derecha, tienen una parte más artesanal, en la que hacen las botellas que no se pueden adaptar a la embotelladora, las botellas de souvenir, las más raras por su altura, anchura o por el relieve que tienen.

La sala de vinos no puede faltar en su visita, en ella están diferenciados los licores de los vinos. Antiguamente sí que elaboraban los vinos, y ahora no, por lo que está en desuso y sólo utilizan los depósitos de almacenado. El vino ahora les llega a granell, lo van almacenando en depósitos y ahí se va filtrando y se va embotellando a medida en que se necesita.

En el sótano de la bodega
En la parte inferior de la bodega hay muchos depósitos porque como antes elaboraban también el vino aquí pues necesitaban hacer la vendímia, y hacían el vino para todo el año, así que necesitaban muchos depósitos para almacenarlo todo. Ahora, con los depósitos que hay en la parte de arriba les sobra.

Y seguro que se pararán unos minutos para contemplar una serie de maquetas en las que están simbolizados los padres carmelitas, que son los que fundaron la bodega, y en la que está explicado el proceso de elaboración del licor carmelitano y del moscatel, que son los dos productos más típicos. En otra maqueta verán también cómo es el proceso de la recogida de hierbas, los alambiques, y todo lo demás.

Algunas de las técnicas que utilizan en la actualidad son las mismas de antes, el taponado y el embotellado del licor carmelitano sigue siendo artesanalmente. Y podrán contemplar de una forma muy curiosa, representado en la maqueta, a los padres carmelitas cuando comenzaron a vender las botellas desde el monasterio que tienen en el Desierto de las Palmas y cómo bajaban de la montaña a lomos de caballería para comercializar sus productos.

Esta bodega ha exportado sus productos por todo el mundo, desde la Comunidad Valenciana hasta Guatemala, Inglaterra, Francia, Checoslovaquia, entre muchos otros países.

La degustación

Después de haber visitado todas las instalaciones de la bodega llegarán al momento más esperado para muchos, la degustación. Los visitantes se pueden servir ellos mismos de nueve de sus mejores productos tantas veces como quieran.

Tienen a su disposición una representación de sus tres vinos: el moscatel, vino de misa, y vermuth. Y también podrán degustar seis licores que son los más característicos de la bodega: el licor Carmelitano, licor de café, una crema que tiene muy buena fama y algunos licores de frutas. El licor Carmelitano, como quintaesencia de finas hierbas y semillas, símbolo de contemplación, ingenio y trabajo, es una excelente bebida que, bien dosificada, templa el ánimo y favorece el buen humor.

Y al final de todo el recorrido pasarán por la tienda, en la que observarán una representación de sus mejores productos, no están todos, únicamente los de calidad. También pueden encontrar miel y aceite de la Comunidad Valenciana y algún artículo de souvenir.

Los vinos que venden son de una bodega que tienen en la Ribera del Duero, que pertenece al grupo, y el Carmelitano comercializa con sus productos y éllos con los de esta bodega.

La marca turística de Benicàssim la han ido introduciendo en las etiquetas de las botellas y de esta forma promocionan también la localidad de Benicasim.

Precio
El precio de la visita no es excesivo, la entrada cuesta 2,50 euros por persona (IVA incluido). Los niños (menores de 18 años) tienen entrada gratuita, y efectúan descuentos a grupos.

Horarios
Semana Santa, julio y agosto
Mañanas de 9.00h a 13.30h / Tardes de 16.00h a 20.00h

Resto del año
Mañanas de 9.00h a 13.30h / Tardes de 15.30h a 18.30h

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Recomendaciones
Además de visitar Bodegas y Destilerías Carmelitano pueden acudir al Paraje Natural Desierto de Las Palmas, para disfrutar de sus preciosos paisajes y visitar el Monasterio de los Padres Carmelitas, que es donde empezaron los monjes hace años a elaborar y comercializar el licor Carmelitano.

Paraje Natural Desierto de las Palmas
El Desierto de las Palmas integra 3200 hectáreas protegidas. Desde sus picos más altos se pueden contemplar el alicantino pico del Montgó o la reserva marina de las Islas Columbretes. Por su parte, la micro reserva floral de las Agujas de Santa Águeda (540 m.) ofrece interesantes cromatismos, fruto de una frondosa y variada vegetación. Asimismo, numerosos manantiales como la Font Tallada, la del Senyor, la de la Teula o la del Roc, alimentan la riqueza natural de este paraje.

A escasos metros del mar del que le llegan los vientos de levante, el visitante podrá encontrar el rojizo característico del rodeno entre senderos, barrancos y manchas boscosas envueltos en nieblas de las primeras elevaciones que acompañan al Mediterráneo. El visitante podrá gozar de las maravillosas perspectivas que sus dos picos, la mola del Morico (694 m) y el Bartolo (729 m) ofrecen de la costa y de los otros tres parques naturales, casi limítrofes: el Prat de Cabanes-Torreblanca, la sierra de Espadán y la sierra de Irta.

Su paradójico nombre deriva del lenguaje monacal, en el que "desierto" significaba "lugar de retiro". Así fue como, en el siglo XVII, los carmelitas eligieron este arbolado paraíso para construir su monasterio. Lamentablemente, las lluvias torrenciales acabaron destruyendo el convento original, por lo que se vieron obligados a trasladarse, en 1783, a su actual emplazamiento al pie de este anfiteatro montañoso que protege Benicàsssim.

Declarado Paraje Natural en Octubre de 1989, ofrece multiples posibilidades para el ocio: visitas culturales, senderismo, equitación, rutas de bicicleta, etc.

Centro de Interpretación "La Bartola"
En pleno corazón del Desierto de las Palmas se encuentra el Centro de Interpretación "La Bartola", donde se puede encontrar información sobre flora, fauna, rutas de senderismo, etc. Alberga también un centro de recuperación de tortugas.

Monasterio del Desierto de las Palmas
Además de ser el Desierto uno de los parajes más emblemáticos de la Comunidad Valenciana, un gran atractivo que ofrece este bello lugar es la existencia de un monasterio perteneciente a la Orden Carmelita. Esta Orden ha influido notablemente en su desarrollo e historia. Un buen día, en el siglo XVII (1693), los carmelitas llegaron a los montes del Desierto de Las Palmas, se prendaron de su soledad y belleza y adquirieron la masía de Gabarrell.

El Monasterio de las Palmas es un centro que mantiene abiertas sus puertas a todo aquél que se acerca hasta ahí. Desde la simple visita a nuestro museo hasta el retiro espiritual en las ermitas, cualquier visitante puede disfrutar de la gran cantidad de atractivos y actividades que tienen lugar a lo largo del año, y que convierten al Desierto en un lugar de encuentro entre naturaleza, cultura y espiritualidad.

Monasterio antiguo
El primitivo Monasterio del Desierto se encuentra en un llano entre barrancos, a unos 500 metros del actual. Su construcción tuvo lugar entre los años 1697 y 1733. El recinto tenía capacidad para albergar a veinticuatro religiosos en sus diferentes dependencias. Se hallaban entre ellas un peculiar claustro, aljibes, una hospedería y un palacio episcopal cuyos restos aún hoy se pueden apreciar.

En 1783 una serie de lluvias torrenciales y movimientos de tierra perjudicaron seriamente la estructura del edificio, tras lo cual, los Carmelitas Descalzos se vieron obligados a abandonarlo, buscando una ubicación más segura.

Hoy, al contemplar sus ruinas, el visitante puede disfrutar de uno de los lugares más encantadores y poéticos del Desierto de las Palmas. Con el Mediterráneo como fondo, estas huellas del pasado descubren una estampa de serena belleza que invita a rememorar la sencillez y la santidad cotidianamente allí vividas durante un siglo.

Monasterio nuevo
Tras el abandono de las antiguas dependencias, se comenzó la edificación del nuevo monasterio en los llamados bancales de la portería, donde hoy se encuentra. Su construcción tuvo lugar entre los años 1784 y 1791, siguiendo las trazas del Hermano Joaquín del Niño Jesús, fraile de la propia Orden Carmelita.

El proyecto presenta la peculiaridad de ser el primero aprobado por la Real Academia de S. Carlos de Valencia, constituida por aquellos años, para supervisar la construcción de los nuevos edificios públicos, entre otras cosas.

El Monasterio, de sobria y elegante presencia, sigue en su estructura las indicaciones marcadas por la Regla de los Carmelitas y por Sta. Teresa de Jesús; distribuye las distintas dependencias conventuales en torno a la iglesia, que ocupa su centro, tanto físico como vital. Alrededor del templo se encuentran las habitaciones y espacios comunes, tanto de la Comunidad religiosa como del Centro de Espiritualidad.

Rodeado de huertos de naranjos y jardines, respaldado por el Monte Bartolo, integrado en un entorno natural extraordinario y dominando el valle que desciende hasta Benicàssim, el Desierto se convierte en un mirador privilegiado para todo aquel que desee hallar un ambiente de paz y belleza.


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